TEDxRosario 2011 / “Ser un Salto”

TEDxRosario 2011 / “Ser un Salto”

“Ser un Salto” / TEDxRosario 2011

En homenaje al TEDx y para todos ustedes, como empiezo siempre con los poetas, porque me ayudan a pensar, empiezo con Antonio Machado que dice esto: “Hay dos modos de conciencia: una es luz, y otra, paciencia. Una estriba en alumbrar un poquito el hondo mar; otra, en hacer penitencia con caña o red, y esperar. Dime tú. ¿Cuál es mejor? ¿Conciencia de visionario que mira en el hondo acuario peces vivos, fugitivos, que no se pueden pescar, o esa maldita faena de ir arrojando a la arena, muertos, los peces del mar?”

Denle la interpretación que quieran. Por la vida de los peces, o por la vida de las ideas, o por una educación repetitiva que mata absolutamente la infancia.

Sigo diciéndoles que para nosotros la cultura tiene que tener la proximidad de lo cotidiano, del vínculo, porque sin lo cotidiano no hay afecto. Y tiene que tener la distancia de la imaginación poética, porque sin la imaginación poética no hay cambio.

Entre la imaginación poética, el afecto y su relación con las ideas que tanto necesitamos para hacer una vida nueva, completamente diferente en el planeta, que se está avecinando como cascada, a pesar de las catástrofes de todo tipo… Estas palabras están dedicadas a esa relación.

En primer lugar decirles que la Cultura, para nosotros, es también la distribución social del afecto. Esto parece una filosofía del cariño y no tiene nada que ver. Creo que este es un lugar para redefinir categorías empezando por las ideas.

Parte esto de una “Isla de los Inventos”, donde se mezclan las metáforas. Allí hicimos un evento que se está transmitiendo en todo el territorio, que se llama “La Fábrica Social del Afecto” que consistió en forma tangible en que durante 16 días unas 20.000 personas, empezando por niños, adultos, niños de la calle, pobres, gente pudiente, mujeres cantando con acordeones, etc., construyeran 5000 talismanes, 5000 objetos lúdicos y mágicos que le sirvieran a la gente como dones para resistir la vida que llevamos adelante. Y esos 5000 fueron repartidos en un solo día. No los ricos a los pobres… Por ejemplo los chicos de la calle entraban a los bares y yo les decía: “Decí fuerte tu nombre”. “Me llamo Emiliano Zapata”. Cuando lo querían echar decía: “Vengo a regalar. Feliz Navidad”. Y ponía un globo de nieve, o ponía un auto moviéndose, hecho a mano, y la gente quedaba completamente shockeada y sorprendida. Y los estudiantes que estaban rindiendo, y las Madres de Plaza de Mayo, con títeres alrededor de la pirámide, y no menos lucha por llevar títeres… Bueno, ese reparto no fue a los que sufren solamente. A los extranjeros que optaron por Rosario: a todo joven que está en una gasolinería o en un bar; una mujer, un hombre a las 3 de la mañana sirviendo a otro. A los mozos que son nuestros ángeles, porque nos escuchan. Los mozos viejos de los barrios… Bueno, la gente eligió todo eso y salieron los 20.000 a repartir todo esto. Gente que pidió 5 días en el trabajo… Frente a eso nos dimos cuenta de algunas cosas que son el motivo central de esta ponencia.

En los tres primeros años de vida… Yo debería citar a muchísimos especialistas, pero no estoy queriendo decir lo mismo. No exactamente lo mismo, aunque les debo muchísimo desde Gianni Rodari y a Freud y a Bruner y a Piaget, y a todos los que se les ocurra, pero no estoy diciendo lo mismo. En los tres primeros años de vida, hay una manera de estar en el mundo, hay una manera de aprender el tiempo, el espacio, el cuerpo, la necesidad del otro, que hace frente completamente al paradigma moderno, que es el paradigma de la separación de ideas y emoción; de la vista y de la boca. El paradigma moderno pasó de chupar en las grandes orgías, donde la boca era chuparlo al otro y ser una entidad única grupal a la vista que crea distancia. No es que no ame la vista, pero la vista es la condenación a estar solo, a ser finalmente lo que la modernidad quiso: un individuo encapsulado que necesita distancia para estar con otro.

Entonces, el niño pequeño no tiene idea de la distancia. Busca el cuerpo de la madre, el cuerpo de los otros, o los asusta algo que no tendría que asustarlos: una rama, un tipo de alambre, o un tipo de animal que no conocen. O los asusta por allí una paloma, porque se les acerca mucho  O también van hacia las cosas que los deslumbran con absoluto riesgo.

Un niño pequeño no conoce la división cuerpo-mente que la filosofía occidental nos metió dentro de la cabeza y que es el motivo que veo más importante de todos los que han hablado. Todos los que han hablado de una manera o de la otra, están hablando de las ideas y que por favor no se subestimen los sentidos, y que por favor las ideas no se separen del cuerpo ni se separen de los otros, ni se separen de la tribu. Este es el gran desafío que tenemos que llevar adelante.

En principio somos el olvido: somos los que olvidamos los tres primeros años de vida, nuestro primer recuerdo es de los 3 o 4 años, porque si recordáramos esa capacidad de descubrimiento de un mundo mágico, de un mundo corporal, de un mundo basado en el afecto… Cómo ese afecto, cómo depende de la voz que te habla aprendes las palabras. Cómo la frecuencia te lleva a la palabra, y de la palabra al concepto. Cómo explicamos y reducimos.

“Un lobito bueno y un pirata honrado”, dos años, ¿qué quiere decir honrado? Entonces mi hermana dice: “quiere decir bueno” ¡no, no, no le digas que bueno y honrado es lo mismo!, mi papá decía, “hay mucha gente buena y honrada hay poca”. Entonces “no digas que honrado es bueno porque yo quiero que sea honrada”. Entonces me decía “juguemos”, y yo le decía “¡juguemos!” Mirá no importa “jugá con la palabra” y yo le decía cantando: “¡Era un pirata honrado!” y atrás de la musicalidad de la palabra aprendió mucho más de la honradez con el tiempo de nuestras vidas, que aprender el concepto solamente. No soy una mujer contra el concepto, lo que quiero decir es que olvidamos lo que fuimos, que olvidamos el punto de origen, que olvidamos lo nuevo, que olvidamos el esfuerzo tremendo por ponernos de pie, que olvidamos las primeras palabras, que olvidamos la necesidad del pecho de la madre, de chupar la leche.

Los niños chupan a la madre y chupan los juguetes y chupan la almohada y no se duermen, como yo no me dormía, si no chupaba una vieja cobija que ¡se imaginan las bacterias que tendría! Y entonces mi madre me la cortaba de a pedacitos y hasta los 12 años yo chupaba la cobija para dormir. ¡Nadie es tan equilibrado como estamos diciendo y buscando!

Por lo tanto… no vamos a borrar del todo el sufrimiento ni el azar, nosotros también… ustedes lo saben y no me voy a meter en lo científico, que cuando vamos con nuestros nietos e hijos mirando las estrellas, sólo vemos el pasado porque esas estrellas ya no están ahí, las verdaderas estrellas. Lo que vemos es la formación de las estrellas de mucho tiempo antes. Sólo vemos el pasado. El pasado del universo. Esto también es un homenaje a la vista, la vista es engañosa. No sólo porque te arman esos Photoshop sino porque el tiempo te hace que sea muy engañoso lo que ves, lo que supones que ves, y porque la percepción es educable. Yo, directora de teatro, ponía a 30 el dimmer y nadie veía nada en el escenario. Y en Japón lo puse a 30, y a 30 todo el mundo vio una mujer de blanco sin un diente que estaba ahí adelante. Quiere decir que alguien los educó para ver en la oscuridad, en ver con menos luz. Todo esto tiene mucho que ver con lo que estamos hablando.

En principio, nosotros olvidamos que una de las preguntas es si hay una posibilidad de futuro de no olvido. Para esto voy a decir que es lo que tiene el afecto del niño de 3 años. Tiene una reivindicación del cuerpo como persona, no como resto epistemológico, al que hay que agregarle cuerpo y mente, psicosomático… biopsicosocial, porque si no no sos una persona. El cuerpo tampoco es biologista ni es sujeto porque es histórico… el cuerpo para nosotros es la persona misma. Y no sólo para nosotros, para grandes filósofos, piensen en Deleuze, el cuerpo es la persona misma. Y Uds. si son científicos, saben que el cerebro no se puede separar y todo lo que comanda, verán que el cuerpo es la afectividad, es la imaginación. Es todo y eso no está afuera. Aunque sí, el espíritu está afuera, como dijeron aquí con muy buen tino.

Ese cuerpo hace que el niño chupe, que el niño todo lo toque, que el niño descubra por la distancia en que tira algo, descubra por la voz de la madre, si es lejos o si es cerca, construye las coordenadas de la vida humana: tiempo, espacio, materia y energía. Las construye haciendo (Vigotsky)… las construye manejándose hacia adelante.

El afecto tiene la manera del cuerpo. Sin cuerpo y sin las palabras que lo sustituyen, las obras de arte, la música, que es el cuerpo condensado en otra cosa. Sin los dones, que es mi abrazo o mi palabra o mi poema o mi palabra lejana o mi saludo o aparecer en un teléfono con una frase. Sin eso que es mi cuerpo, “la prolongación de mi cuerpo”, diría el gran McLuhan que cumple 100 años, aún muerto cumple 100 años, si son la extensión del cuerpo, si es una prótesis de nuestro afecto, estamos con los niños.

Segundo, el niño no puede vivir sin vínculo. Con la madre, con alguien que lo cuida, con una vecina o con alguien en el orfanato. No puede vivir sin el cuerpo del otro, vos le podés dar de comer, pero la tristeza lo coloca en un lugar, el primer mes, extraordinariamente peligroso para su muerte. Como dice Borges: “Ese hombre va herido y la muerte lo sabe” Lo cual quiere decir, no que se muera sino que el que está muy herido de afecto la muerte lo sabe, y tengan cuidado que está esperando.

Otra cuestión que quería decirles es que el niño tiene un mundo poético. Mi nieta Catalina mira una rama que se mueve con el viento a las 6 de la tarde y me dice: “Es una rama”. Al año y ocho meses, en pañales, aprendiendo a caminar… “es una rama”, “si”, le digo yo. Vuelve a una de la madrugada, todos durmiendo, me abre la puerta y me dice: “Nena rama miedo”. Entonces ya desplazó que la rama es la nena y es el miedo. Vos podrías decir que tiene miedo a la rama o que la nena es la rama que le da miedo, no sabemos muy bien, o que el miedo es la rama de la nena. Pero a las 5 de la mañana, abre la puerta y dice “abuela, el miedo” y le puse el “el”, no es cualquier miedo. El miedo mismo. Esa cosa poética de la sustitución, de no matarnos, de no penetrarnos en el amor hasta morir. Penetrar no sin salir, porque si no nos vamos a morir, vamos a meternos unos adentros de otros, o adentro de nosotros mismos, hasta destrozarnos, porque no hay el otro por uno mismo. Ese pasaje al mundo mágico, al mundo poético, a la sustitución, a la composición, no literaria solamente, al armado, a la selección, al desarmado. Eso que tiene el hombre que, según un congreso de paleontólogos al que me invitaron en el que hablé del afecto y de la imaginación, cuando terminé los 13 paleontólogos dijeron: “Hemos comprobado que el lenguaje no es lo que nos separa del mundo animal porque hay lenguajes complejos que se están estudiando en animales. Estamos entendiendo que el afecto es parte del reino animal, pero el afecto necesita de la imaginación y la imaginación de proyectar lo que no está, de la pura ausencia, de la pura pregunta. Eso todavía es sólo del ser humano”.

Por lo tanto, el afecto tiene que ver con el cuerpo y los vínculos, tiene que ver con hundirse en el mundo poético y el afecto no es un sustantivo. El afecto es un verbo. El afecto no es un sentimiento como nos dijo la modernidad, es una acción pura, es una energía que va hacia el otro. Y por otra parte, el afecto es sobre todo una fuerza movilizadora hacia el otro. Yo creo firmemente, y perdonen que parezca agorera, que vamos hacia una conciencia universal que empieza por las redes; que vamos a tener muchísimas contradicciones, que vamos a tener problemas de identidad terribles. Somos los que somos, lo que decimos que somos, lo que escribimos que somos, lo que vemos que somos. Recuperamos el olfato… pero que hay mucha gente que ya entiende. Un alumno de la facultad, yo le digo: ¿qué es la solidaridad? Y todos dicen: “dar al otro, incluir al otro”. Yo no hablo de eso, ese no es el afecto. Y él me grita desde atrás, “es como hacer una bufanda con punto santa clara. Uno pierde un punto, un agujero, pierde dos puntos, otro agujero, y a los 40 años se pega un tiro porque tiene un agujero así y está solo”. Entonces lo quiero decir es esto: conviene ser solidario y amoroso porque si no, no podes crecer ni ser nadie, y te vas al fondo del bombo, tengas fama o tengas plata o tengas lo que quieras. Vivas donde quieras, en los Emiratos Árabes, te vas a quedar solo.

Esto de la conciencia cósmica, de que vamos a ser una gran nube como el olor, de que en esa nube es pensable que podamos entender que somos parte de la naturaleza y de los que inventamos artificial, no para vencer a la naturaleza, para diferenciarnos, no para hacerla nuestra, sino para ser otros. Porque mientras somos otros, buscamos la pregunta del otro absoluto que es del Dios. Tenemos que creer en algo. Y yo en el hombre no creo, yo creo en los hombres. Yo creo en la masa cósmica de hombres que va a ser capaz de querer crear nuevas empresas. En estas nuevas empresas el “afecto” es un verbo, es como dice Alejandra Pizarnik: “buscar no es un verbo, es un vértigo”. O sea que niega la condición de verbo para ponerlo en sustantivo, pero un sustantivo que te hace caer. Es un “vértigo”. Amar es un “vértigo”.

Los niños del “Congreso de la Lengua” me dijeron… ¿qué es ser feliz?, pregunté yo. 5000 niños y uno de 5 años dijo: “Es querer que te quieran”. Y un niño de 6 años dijo: “Lo más importante es querer, que te quieran, por allí, es más fácil”. Pobre, había tenido cariño…

Pero “querer y saber que estás queriendo”, dijo uno de 11, “es algo que nadie se pregunta”.

Querer, sentir, que te digan que si o que no, que estás amando, que estás yendo hacia el otro con amor, te venga como te venga, y saber que están amándose, cosas muy distintas.

Quiero terminar diciendo que el afecto está nutrido de la imaginación. Es una fuerza provocadora que imagina una conciencia universal de la que es parte y que debe salvar esa conciencia de la que es parte. Que reforma el sistema moderno totalmente. Que no cree en la división cuerpo – mente, ni teoría – práctica, ni objeto – sujeto. Que cree en la extensión del cuerpo hacia otro, y que cree que las ideas no son la jerarquía superior. Que hay percepciones (el olfato), hay sensaciones, percepciones (el conjunto de los sentidos) afectos, imaginación, que no es la subsidiaria de la idea. No es el cuadrito que te haces para tener una idea. La idea no es el final de todas las cosas, tal vez el principio. El principio es afecto con imaginación, que es aurora. Aurora de lo que decía Discépolo: “yo quisiera amar sin presentir”. “Presentir es pensar con el corazón” decía el gran Discepolín.

Si algún día pensamos con el corazón, si algún día sentimos con los ovarios, si algún día, con la cabeza vibramos absolutamente como vibramos con la cabeza en el arte, esta humanidad podrá definir la palabra “felicidad”, pero eso es motivo de otra charla. Por eso termino diciéndoles, como otro poeta, Juarroz: “hay que dar un salto, pero cualquier salto se vuelve a apoyar en otra parte, y estamos siglos en la otra parte, en la que nos apoyamos. Por lo tanto, tendríamos que “ser” un salto.

Desgrabación participación TEDxRosario 2011