TEDx Bs As 2012 – La Infancia como nuevo humanismo

TEDx  Bs As 2012 – La Infancia como nuevo humanismo

TEDx  Buenos Aires 2012

La Infancia como nuevo humanismo

Vengo primero a agradecer estar aquí, segundo a pedirles que estén presentes, quiere decir que nos agarremos de los hilitos de la palabra y del discurso y del cuerpo y que estemos juntos, presentes, como en una ceremonia. Estas cosas pasan pocas veces, y estamos acá para tratar de entender que cosas nos pueden ayudar a sostener una vida mejor, una humanidad que salga de semejante caos y eclosión.

Para ello yo he tomado la primera infancia, desde la panza, hasta los 4, 5 años depende del lugar social donde nazcas, y depende de muchísimas cosas. Pero la tesis, lo que nos mueve, es decir ¿qué tiene esa primera infancia?, ¿qué es nacer?, y ¿qué tiene esa primera infancia para darnos? No palabras demagógicas, ni sonrisas tiernas, sino grandes banderas, gestos e ideas, para cambiar el planeta.

A uno le decían de chico en los años cincuenta, y todavía dicen… ¿qué es nacer? Nacer es venir al mundo. Que fácil… “vino al mundo fulanito”, muy bien, “vino al mundo”, “venir” es andar de viaje, y “al mundo”… el mundo no es ni el planeta, ni la tierra, ni el cosmos, ni nada de lo que se les ocurra. El mundo es un conjunto de miradas, de procedimientos, de ideas, de cuerpos relacionados, de colores, de representaciones, con las que nosotros le damos sentido a nuestra vida, educamos a nuestros hijos, tratamos de transmitirlo, vamos cambiando, vamos enfrentándonos a cosas nuevas. Somos parte de ese mundo, ese mundo nos atraviesa, y nosotros le damos algo a ese mundo, lo engordamos, lo batimos, lo hacemos espuma, pero ese mundo cruje.

Los que vienen al mundo que son muchos, cada vez más, esos bebés, son lo nuevo. Y es tan obvio que decirlo me da vergüenza. Son lo nuevo, vinieron al mundo, son lo nuevo del mundo, esto no quiere decir que sean los místicos, ni los más creativos de todo el mundo, ni que hay que ser bebé para ser más creativo que un hombre de ochenta. Nada que ver con eso. Esto está queriendo decir: son lo nuevo, en un mundo, en un planeta que no está preparado para semejante cantidad de nuevos y por eso también fastidia muchísimo y hay tanta violencia sobre lo nuevo en una sociedad que no les puede hacer lugar.

Venir al mundo es habitarlo, para habitarlo hay que tener tiempo, espacio, afecto, gente que te proteja y gente que te de libertad. Necesitas palabras, necesitas sonidos, necesitas el cuerpo entero, necesitas no separar el pensamiento del cuerpo. Por lo tanto habitar el mundo en esta edad no es cosa tonta.

Yo a veces digo que los niños son como el cuento de “Hansel y Gretel”, que las generaciones más jóvenes no lo conocen. Ese cuento es de dos niños que, por un montón de cosas, se van al bosque y tratando de encontrar el camino de regreso tiran miguitas que se las comen las aves. ¿No será de alguna manera el mundo una luz que no puede ser apropiada por aquellos a los que va destinada? Por más que amemos a los niños y haya tanto abandono por otro lado, tanta violencia por otro. ¿Puede haber una Alicia sin espejo? ¿Sin atravesar los mundos? Y sin cuento, y sin final. ¿Puede haber una Alicia sin viaje, y sin gato y sin conejo, y sin reina de corazones? Alicia dice, cuando llega el final: “Yo soy Alicia, creo en las ficciones, creo en los cuentos, creo en los sueños, y creo que el mal puede combatirse”. Y ahí es cuando le clava la espada al ave malvada y rescata a toda esa sociedad, antes de volver a su sociedad victoriana del gran Lewis Carroll.

Bueno, vamos directo a que tiene esa primera infancia que nos puede ayudar a cada uno y por lo cual, con toda humildad, con mi corazón, he trabajado toda la vida. Lo primero que tiene esa infancia, se los cuento como en la Biblia, les voy a hacer un ejemplo de cada cosa. No porque sean niños excepcionales, ni muy estimulados, ni haga colecciones de genialidades. Cualquier niño, bien observado, querido, escuchado, y estimulado te puede dar todos estos resultados.

Mi nieta Catalina, año y medio. A las seis de la tarde en su casa, ve una rama en el patio que se mueve con el viento, está aprendiendo a hablar y me dice: “Abuela, rama”. Si le digo yo, la rama. Lo real. A la una de la mañana viene a mi pieza: “Abuela, nena, miedo, rama”, que no sé si es que la nena le tiene miedo a la rama, o si la rama le tiene miedo a la nena, o el miedo le tiene miedo a la nena y a la rama. Porque en realidad en esa metonimia tremenda, cuidado que todos esos fragmentos dicen más de lo que dicen, y dicen otra cosa de lo que dicen. Y a las cinco de la mañana, con un pañalcito, abre la puerta y dice: “Abuela, el miedo”, y muestra la rama.

Lo primero que tiene la primera infancia, cuando no se meten en el fondo de todo despertar a llenarlos de alienaciones, de juegos de poder, de dinero, de excesos, de fantasías de triunfo, lo primero que tiene la primera infancia es la capacidad, como los artistas, (hay que estudiar todo de nuevo para volver a eso) de deslizarse de lo real de la rama a lo imaginario, a ponerme en la rama, el miedo de la rama, y la rama conmigo y yo soy la rama pero el viento es la rama, a pasar y cambiarle de nombre, la metáfora, la rama es el miedo.

Yo era muy pequeña y sufría de miedos. El niño vive en el miedo porque vive en algo que no conoce y vive del coraje, hace cosas de enorme coraje y hace cosas de enorme miedo. Yo todas las noches me despertaba a los gritos diciendo que “había una gallina sobre los cielos del teléfono”. Mi padre era maestro carcelario, maestro de dos cárceles, a la tarde una y a la noche otra, porque con una sola el amor de los presos no le alcanzaba, y era intuitivo, no era nada más que un hombre de barrio, maestro de escuela, y me agarraba, con frazada o sin frazada, y me llevaba a un patio de tierra y me decía: “elegí una estrella”, y yo elegía una estrella, y me decía: “vamos a tirarle el miedo a la estrella”, “¡¡le tiramos el miedo a la estrella!!…. y ya se me pasó… (cantando)”. Y yo ahí descubrí que como Catalina tenía el miedo en la rama, yo era el miedo en la estrella, pero hoy las estrellas me curan el miedo, no hay cosa más hermosa que cambiarle el nombre al miedo por estrella y no hacer un asma o hacer un pánico en mi propio cuerpo por no poder trasladarlo a ninguna cosa.

Lo primero que tiene la primera infancia es su capacidad de deslizarse de lo real a lo simbólico y a lo imaginario ida y vuelta, nombrar las cosas, desplazarse a las situaciones, sin tener el uno, el centro, lo que no se puede mover, lo único, lo primero, lo más importante, lo significativo.

Lo que también tiene la infancia en este ejemplo, el miedo organizado hacia la creación y el valor de vivir, porque se ponen solemnes ante algo terrible, el cuerpo les tiembla, te miran con ojos de haber vivido 200 años y vos tenés que explicar de alguna manera alguna cosa terrible que está sucediendo, o lo ven en la calle, o lo ven por televisión o lo ven en su propia casa. Esto es lo primero que tienen.

Lo segundo que tienen, atención con esto que nos hubiera ahorrado tanto problema, tienen otra lógica, bueno… ¡¿quién no sabe que los niños tienen otra lógica?! A la lógica formal del silogismo de “todos los hombres son mortales, Juan es hombre, por lo tanto Juan es mortal”, cuando mi hija Violeta tenía miedo y preguntaba: “¿vos te vas a morir papá?”, él le decía: “no, yo soy inmortal”. Y me decía a mí, “que me importa la psicología, yo no la voy a preparar para mi muerte, cuando tenga 10, 15 años se lo explico, pero no a los 3, a los 3 necesita saber que yo voy a estar siempre”. Déjense de embromar ustedes con el silogismo. Y era un constructor, albañil, no era un intelectual.

Entonces lo que tiene es esa otra lógica. Felipe viene con mi hija, con una mochila, y sube a mi casa y mi hija le viene diciendo, lo cuida a los 14 años: “Felipe, ponete la mochila que tenemos que salir” (que ya la tiene puesta). Y ella se cambia y se pone una zapatilla celeste y una zapatilla negra, y él le dice: “¿por qué te cambias las zapatillas? Y ella dice “porque nos tenemos que ir”, no porque me combinan, porque son más cómodas, nada racional. “¿y por qué si eran celestes ahora te pones negras?, “porque nos tenemos que ir”, y Felipe dice, “¡ya se! Las celestes son para venir y las negras para ir”. Bueno, ese es el mundo del absurdo. Con esto, que parece una cosa de niños, se ha hecho todo el absurdo en el arte de todos los tiempos, y hemos visto la muerte como absurdo, nos hemos ayudado a entender la muerte y la enfermedad como creencia, como absurdo de la vida,  algunos la aceptamos de una manera, o la empezamos a aceptar. Y no me digan que la vida no está llena de absurdos.

Si nosotros hubiéramos enseñado una fantástica en lugar de una lógica formal, que los niños pequeños no tienen hasta los doce años, aunque se la vayan enchufando, hubiéramos aprendido el arte de inventar, esa lógica va contra el tema, de que no tenemos que educar solamente nuevas ideas. El niño es en tercer lugar mente y cuerpo unidos. Vos le decis a un niño de seis años ¿vos aprendes más con el cuerpo o con la mente? Y te mira como diciendo vos estás chiflada. No te puede entender esto que es filosofía moderna, porque el niño, todos lo sabemos, juega, ensaya la vida en acción, el cuerpo y la mente piensa, va construyendo el espacio por la voz de la madre, el tiempo por algo que le pasa en el cuerpo, etc. El niño no respeta la división moderna de cuerpo y mente, que nos ha hecho tanto daño, dejando el cuerpo a la cabeza por encima de todo; no respeta la teoría y la práctica separadas, es pura práctica que se hace teoría, que se hace idea, que se hace imaginación; el niño no respeta sujeto-objeto, él se pone en la rama y puede ir al objeto hasta que lo hacen objeto a él (objeto de cuidado, objeto de amor). El peor de todos los peligros, hay muchas peligros de violencia, uno es el desamor pero el otro es que te amen demasiado porque ojo que te amen demasiado porque en el nombre del amor, como decía un juez muy querido mío, se puede hacer cualquier cosa con un niño, en el nombre del amor.

En cuarto lugar, el niño es el tiempo. Tiene el tiempo como una caja, lo siente, siente el ritmo, se le mueven los pies cuando está la música, y siente el movimiento, no lo piensa, siente que el ritmo y el movimiento es parte de la vida misma, el latido del planeta siente, es parte de una estructura donde él y el cosmos son la misma cosa y por eso a veces siente que el tiempo es ajeno a él y se va separando de él.

En quinto lugar, para el nuevo paradigma, el niño cree en la forma-contenido, va detrás de la línea de hormiguitas y le interesa más la línea que las hormigas, va detrás de la panza de la madre embarazada y le interesa más lo redondo que la panza del embarazo que no quiere ni ver que va ahí adentro. Yo le pregunté a un niño ¿qué es un plato de sopa?: “algo redondo”, y como le daban fideos cabello de ángel, “con unas linitas de fideos adentro”. Bueno, esto es un niño. Esto es la capacidad de que la forma te subyugue, de que las palabras te subyuguen. ¿Quién no amó la palabra cristal, o mariposa? Amó por su sonido, después todo lo vas perdiendo completamente porque el reino del contenido, el reino del pensar, el reino de la idea, deja toda cosa afuera.

¿Lo conceptual de dónde viene? Bueno, el niño también tiene la forma-contenido, y lo que no tiene forma no existe, no le crean a la gente, si los movimientos no tuvieran forma, no tuvieran maneras de mostrarse diferentes, no hay nada nuevo, sin una forma nueva. Y las viejas ideas se derrotan también encontrándole su forma, eso lo hacen los vivos, los que tienen el poder y el dinero. Empecemos nosotros también desde la primaria a entender el reino de la forma, que no es el arte, es la forma que tienen todas las cosas, y todos los procedimientos.

Dicen que el niño pequeño casi no vive sin amor, vive a pesar de todo, pero alguien lo mese, siempre alguien, algún vecino o alguien le da amor, aún en la mayor inequidad y en el mayor abandono. El no poder vivir sin vínculo con el otro, el no poder acceder al nosotros en un terror, el terror de ser yo y no ser nosotros, en una sociedad individualista es absolutamente terrible.

Por último decirles que el niño tiene una existencia corporal, la misma existencia corporal que hizo que ente país no aparecieran los cuerpos de los desaparecidos, la misma existencia corporal que se siente profundamente en los peores momentos de la vida, y que te duele el cuerpo, y eso demuestra que no sos hombre porque pensas, sino que estamos buscando una nueva racionalidad en todo caso, nadie dice que soy un intuitivo y no quiero la racionalidad. Pero el cuerpo tiene andariveles, las sensaciones, yo aprendo lo que es la lluvia con la lluvia. Los afectos, las percepciones, “ah, viene alguien por el camino”, pero vos no sabes si es la memoria de la sensación porque prendió la luz Doña Juana o es el deseo de que venga, o es la cultura que te enseña a ver a tal distancia. Esa percepción que es algo que organiza el sentido. Y los afectos, sin los afectos y sin vínculos no podes pensar, ni podes estudiar, ni podes crear. Tenés que querer para creer, y tenés que creer para crear. Y esto no es un juego de palabras, yo vengo de toda la vida de la creación y la enseñanza. Tenés que amar, tenés que tener un impulso de deseo para enseñar.

Entonces estoy diciendo, en el campo de las sensaciones, las percepciones, los afectos, la imaginación. La imaginación es la aurora del concepto. La imaginación fue la subsidiaria durante dos mil años de filosofía donde primó la razón, y donde la pobre imaginación estaba más del lado de la creencia y la brujería, igual que el juego y la acción. La imaginación es la imagen de uno mismo, es el imaginario social donde decimos rojo es tal cosa, y la muerte es negra, y los amigos son mejores que las parejas, o los bares es lo mejor que puede tener Argentina, el mundo. Y ese imaginario social más el encuentro con la poesía, con lo poético. El niño no distingue, entra en el mundo poético y su saber es real, y es poético, es científico, y el concepto en realidad está en la oscuridad. Empecemos a entender que el concepto no es unívoco, que el concepto no es idéntico a sí mismo, que el concepto es un andarivel de sentido que viene del afecto y viene de la aurora del concepto que es la imaginación, aurora que abre una categoría. Yo daba un taller a mujeres analfabetas y les dije: “bueno, díganme que es la fe, pero con una imagen no me lo expliquen por favor”, y una me dice “pintarme los labios bien de rojo, pero bien de rojo en un espejo donde me cortaron la luz en la casilla” (se iba a la bailanta) y le pregunto, “¿esa es la fe?” Y la de lado me dice: “esa no es la fe, es la esperanza”.  Las dos que eran analfabetas pudieron explicar lo que es la fe y la esperanza, cosas casi teológicas en una imagen. Quiere decir que hay muchas maneras. Las imágenes, los afectos, las percepciones, uno aprende la sensación en presencia de la vida y aprende la imaginación en ausencia de ella. En ausencia de las cosas las imagina.

Vamos a buscar nuevas ideas, esas nuevas ideas deben ser sentido y no significación, deben tener opuestos que no son opuestos, deben tener poesía, deben tener afecto, deben tener complementariedad y complejidad en el sentido de que el ser humano entre con la percepción, las sensaciones, los afectos, la imaginación y los conceptos. No trabajamos para nuevas ideas, o le llamamos nuevas ideas al cuerpo entero.

El poeta decía: tenemos que dar un salto, pero cada salto vuelve a apoyarse en otra parte. En realidad este paradigma para ganarle al nocivo paradigma en el que vivimos, porque en gran parte es nocivo, en realidad para ganarle como Alicia al pájaro que todo lo estaba destruyendo sin matar, para ganarle, hay que ser un salto. Los invito a todos ustedes a vivir de una manera menos rígida, a no creer todo lo que le dicen de las ideas y del concepto, vale lo mismo el saber de un herrero que de un doctor en filosofía, y recordar que los niños en todos los andariveles que les expliqué, en el tiempo, el ritmo, en la poesía, en la capacidad del cuerpo en acción, en el amor, en la necesidad del vínculo, en la forma-contenido son la forma de vencer el paradigma moderno y entender un paradigma más amigable: Ser un salto.

Desgrabación: “La Infancia como nuevo humanismo”

TEDx  Buenos Aires – Abril 2012